De entre todos los problemas
sociales a los que México se ve encadenado, voltear a ver aquellos que son
estrictamente sociales, sobre todo en pepena electoral, es de más plausible y
digno de reconocimiento. Pero parece que al mexicano le apetece sólo enterarse
de ello cuando se encuentra como titular en alguna nota periodística.
Sin embargo, existen, y aparecen
como héroes, aquellos que perciben y expresan su peculiar noción de las cosas contando
para ello toda la complejidad de las bellas artes. Tal es el caso del
realizador fílmico Michel Franco que el día de hoy fue galardonado en el
Festival de Cannes por su película Después
de Lucía, la cual toca temas problemáticos de alto impacto en la sociedad.
El bullying, la soledad y la
comunicación fallida son recurrentes que se aluden en la cinta.
Un certain regard en su categoría de “Mejor Largometraje”, segunda
más importante del festival y que corre en paralelo a la Palma, fue la
distinción que obtuvo Franco.
“El premio es un sueño. Es un
reconocimiento absoluto al esfuerzo, al trabajo. Estoy feliz obviamente”
declaró el director mientras afirmaba sus deseos de que la película fuera
estrenada “pronto” en México, además de los más de 20 países que ya concretaron
la adquisición de la película y otros 20 que se esperan el día de mañana; sin
embargo la película debutará en salas comerciales hasta septiembre.
Será interesante la aceptación
que el filme tendrá en la sociedad de dónde provino, ya que, seguramente se dará
cobertura mediática al premio y aunque siendo buena noticia, también representa
una esquina oscura de la misma.
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